Todos tenemos un talento especial, pero algunos tardan más que otros en descubrirlo. En ocasiones uno puede llegar a pensar que su talento es inútil. Eso me sucedió a mí al percatarme de que lo mío era la palabra escrita. Pensé, ¿de qué podría servirme esto?
La gente de mi ciudad no está muy acostumbrada a leer, y admito que incluso yo en ocasiones no he tenido ganas de hacerlo. Pero hay muchos tipos de literatura, así como hay muchos tipos de música y una gran variedad de deportes, todos dirigidos a ciertos tipos de personas. Es decir que no tengo la necesidad de caer en un cliché. Llenar una página de datos y palabras rimbombantes no es precisamente lo mío, sino más bien llenarla de emociones, deseos y pensamientos que surgen muy dentro de mí. Mi talento es el de transmitir eso que pienso y siento a otras personas, y tal vez con ello proporcionarles una perspectiva diferente de las cosas… ¿Y esto para qué?
Pues bien, la vida no es sólo materia física. Si se tratara sólo de sobrevivir, no presentaríamos sentimientos. Sin embargo hemos sido dotados con la capacidad de imaginar, de razonar, de sentir física como internamente. Comparadas con esto, las necesidades biológicas se vuelven un trasfondo de lo que realmente es vivir.
Para iniciar una labor física, primero necesitamos inspiración. Para que alguien creara esos aparatos tecnológicos que nos facilitan la vida y garantizan nuestra supervivencia como especie, tuvo que haber algo que inspirara su espíritu para crear. Un deseo, una visión, algo interno que lo motivara a trabajar lo exterior. Por eso la vida tiene 2 parajes: interior y exterior, físico e intangible, yin y yang.
Mi talento sirve para cultivar esa parte de yin que muchos olvidan porque no se manifiesta a simple vista, pero que es fundamental para que haya una armonía en el ser. Unas simples palabras reflexivas pueden orientar el comportamiento de una persona, pueden inspirarla a crear, pueden hacerla crecer y engrandecer su espíritu; pueden llevarla a la felicidad, que es finalmente lo más añorado para un ser humano.
Por eso hoy retomo mi talento que creía inútil y me dispongo a hacerlo florecer para que llegue a los rincones más profundos de las personas, a recordarles que las pasiones son las que dan color a nuestra vida.
Una hermosa reflexión Lizy. La vida sin los sentimientos, los sueños, la fantasía.. no tendría sentido.
ResponderEliminarLa escritura es un buen medio para compartir no solo nuestra manera de pensar, sino también de sentir, soñar..
Al igual que tú escribo para profundizar en mi interior, conocerme.. y por supuesto si a alguien más le puede ayudar, inspirar o le agrada leerme siempre es algo agradable. :)
Tienes un bonito talento Lizy, cuídalo y adelante, estaré por aquí para leerte.
Saludos. :)
Gracias Oscar. Estaré leyendo tu blog para ver lo que tienes para compartir.
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